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  • Una charla con Lucas


    Caminando por centro internacional de Bogotá, tuve la oportunidad de conocer a Darío González o Lucas, como le gusta que lo llamen en memoria a un perro al que él quería mucho, un habitante de calle que  vive en el subsuelo bogotano desde hace 18 años.

    Lucas cuenta que la idea de vivir en una alcantarilla le surgió de las guerras que se libran en oriente medio “donde la gente vive en socavones”, así que se dio a la tarea de buscar lo que hoy el llama su casa, una alcantarilla propiedad de la Empresa de Teléfonos de Bogotá que él ha adecuado para descansar al terminar su faena de reciclaje diario.

    Con 65 años Lucas es un gran conversador, sus ideas claras y concretas sumadas a sus experiencias en la calle lo han dotado de un razonamiento profundo y básico para poder opinar sobre la vida y el mundo. Cuenta por ejemplo su paso como alfabetizador del M-19, “mi guerra era el campo, enseñarle a la gente”, y hace hincapié en sus raíces familiares, caldenses y boyacenses que a consecuencia de la violencia bipartidista se desplazaron a la ciudad de Armenia donde nació. Habla sin entrar en detalles sobre su vida antes de la calle, una vida completamente diferente y como la de la mayoría de nosotros. Opina sobre fútbol, un deporte que no le gusta sobre todo por la violencia de los hinchas, habla de rock and roll su música favorita, habla sobre todo y a todo lo dota de un sentimiento profundo que hace que quien hable con el no termine su visita sin haber aprendido o reflexionado sobre algo.